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Los resultados tras la Ley Chilena de Etiquetado dejan latente la necesidad de implantar un etiquetado inteligente en el sector

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos de Chile han publicado los cambios experimentados en el sector productivo alimentario tras la entrada en vigor de la Ley chilena de los Alimentos el pasado año 2016. Según las organizaciones, los contenidos de azúcares totales y de sodio en los alimentos producidos en el país disminuyeron notablemente tras la Ley de etiquetado, que obliga a la utilización de sellos “ALTO EN” en alimentos altos en contenido de azúcares, sodio, grasas saturadas y/o calorías.

El país latinoamericano tuvo que afrontar un cambio en sus políticas de salud pública al detectarse que tres de cada cuatro chilenos mayores de 15 años presentaban sobrepeso o algún tipo de obesidad. Es así como nace la Ley de los Alimentos y por ende la transformación del etiquetado, que a día de hoy está vigente en la mayor parte de los países del mundo.

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En España, la transformación del etiquetado vino de la mano de la Unión Europea. Parlamento y Consejo, el 25 de octubre de 2011, ratificarían en una única legislación las normas anteriores sobre etiquetado de alimentos, introducidas por primera vez en 1979, y las normas de etiquetado nutricional, adoptadas en 1990.

Las modificaciones más importantes que introdujo el reglamento europeo trataban de especificar la información nutricional, detallando el valor energético, las grasas, los hidratos de carbono y azúcares, las proteínas y la sal real, y no solo el sodio. Además, pedía especificar las cantidades de cada elemento por 100g o 100ml para facilitar así su cálculo a la hora de la ingesta. La obligatoriedad de este etiquetado nutricional entró en vigor el 13 de diciembre de 2016 y desde entonces cada día queda más latente la necesidad de su digitalización.

Naturcode, como plataforma a la vanguardia en este sector, plantea un etiquetado que no solo da respuesta al reglamento europeo, sino que además pone en valor otros aspectos de interés para el consumidor, como son el origen, la trazabilidad, los certificados de calidad, el compromiso con el medio ambiente o las valoraciones de otros consumidores, entre otros.

Esta plataforma brinda a productores y distribuidores la posibilidad de ofrecer información fiable y transparente al consumidor, mientras permite al cliente tomar decisiones de compra conscientes y empoderadas.